22 de septiembre de 2020

Raices Humanas

Cultura y Acción Ciudadana

Memoria para elecciones.

Me parece un crédito en cuotas. Me parece un descalabro. Me parece que la gente no entiende. Que le gusta el despilfarro. Están los que aman la tontera. Y otros que les gusta que los engañen. No parece haber sonido ni discursos que los paren. Que les haga un click en su cabeza. No parece haber nada que los despierte. ¿Algún flechazo anarquista o budista, por último? Siguen el rito del Estado. Sus normas, sus pepes grillos que los guían. Parecen sordomudos zombis. Obnubilados con el lápiz a mina y su papel doblado para elecciones. Siguen al amo, por la tele, por el partido JHY o por la radio. Da lo mismo. Lo que mister Estado diga a ellos les parece. Ni una objeción de conciencia. Ni un grito. Ni una puteada al aire. Se alinean orgullosos y levantan la voz al que critica. Creen como niños. Que a la próxima va a cambiar. Que a la próxima si que si. Que todo será distinto y el mundo color de rosa. Qué diablos les hará seguir creyendo. Ellos dicen la esperanza. Yo creo que es miedo a perder el rumbo. Qué les pasará en su cabeza. Cómo lo hacen los corbatines para meterles todos los días el dedo en la boca. Desde que nacen, hasta que mueren. Y bueno, qué me meto yo en la vida ajena. Cada uno sabe cuando despertarse no?. Si quiero seguir soñando es cosa mía. ¿Soy una especie de iluminado acaso? No tengo problemas con los caminos. Sólo creo que el que no recuerda repite. Y cada cuatro o 6 años pasa lo mismo. Y no se aprende. Parece un Mal chiste repetido. Y lo único que pienso son dos cosas. Primero, en quienes siguen creyendo que por llegar al sillón de Valparaíso van a cambiar las cosas. Y en los que creen en que alguien les va a cambiar su mundo. Y todos refuerzan esa invalidez. Viendo tele o cruzando por la misma esquina. No tengo problemas con vivir civilizado. Prefiero eso a andar todos los días cazando. Pero finalmente ese diputado o presidente sólo quiere calmar su envidia al poderoso. Quiere ser igual que el ricachón del barrio alto. La lucha por el pueblo ya parece cuento de niños. El gran pecado de los que amaban el arco iris es que quedaron ciegos por su luz. El alma que derrotó la dictadura se la llevó la ambición. Por la plata, cierto. Pero también por codiciar LA verdad. Como si hubiera alguna. No aprendieron del general. Igual se quedaron pegados. Les quedó gustando la gueaíta y se creen imprescindibles. Cuestión de egos. Pero lo peor es que en cada piedra que veo lanzar contra el Sr. Estado veo cómo pisotean al pueblo. A los mismos que dan combustible electoral para vivir. Yo me pregunto qué los hará creer después de los moretones físicos y morales. Después que les matan sus derechos y luego les sonríen para que vayan a temprano a votar. Y vendrán más Lagos y más Piñeras tratando de convencer. Y más mano dura. A esos que reciben la miseria de un Estado coludido, egótico y fascista, que ama a Dios, el uniforme y a esa cosa que llaman patria, por sobre todas las cosas. Quién da más. Un aplauso por ese fabricante de trabajos dignos por 80 lucas y por esa montonera de pobres apiñados en las barriadas. Para todos ellos no habrá un hálito de apoyo desde los sillones y balaustradas del puerto. De eso estoy seguro. El estado no se creó para el pueblo. Para los que se rompen el lomo sólo las migajas de las sobras que heredaron de los españoles. Como es ahora y como ha sido siempre. Así que sólo les pido memoria y que se queden en cama el día de sus elecciones.