2 de diciembre de 2020

Raices Humanas

Cultura y Acción Ciudadana

Colores y Sombras, la vida multicultural en Australia

desde Australia por: María Röckmann

En la cubierta del barco se han agrupado unos pasajeros para disfrutar de la estela del aire, refrescante y benéfica en un día tan caluroso como hoy. Sobre todo para las chicas que están al frente, parece: Llevan ropa larga, abrigos de jeans y pañuelos en el pelo. Están vestidas de una manera tradicional, creo, pero al mismo tiempo es moderna su ropa. Al lado de las chicas están dos damas de media edad que se ven muy diferentes de ellas: Están vestidas de ropa leve y elegante y muestran su piel bronceada por el sol y su pelo rubio tomado con pinzas. Detrás de ellas esta sentada una pareja joven. Los dos se complementan perfectamente por su aspecto físico: Ella baja, con el pelo negro, ojos de almendras que son típicos en los países de Asia. El alto, con el pelo rubio – quizás viene de algún país europeo. Están en su camino a la Universidad en Ferry, como yo.

Ya no me sorprendo de ver a tantas personas de diferentes países al mismo tiempo. Es tan normal para mí salir por la noche con cinco amigos que vienen de cuatro continentes distintos, tan normal escuchar  diferentes idiomas cada vez que ando en bus: castellano a veces, francés, alemán, y otros que no entiendo, japonés quizás, hindu, árabe… e ingles por supuesto – en varios acentos. Ya me he acostumbrado durante los siete meses que vivo acá en Brisbane, la tercera ciudad más grande en Australia, en el este del país.

Australia es un país de muchos colores, y aunque ya estoy un poco acostumbrada, todavía me parece muy interesante y apasionante.  Casi un cuarto de los veinte millones de  australianos nació en el extranjero y si le preguntas al resto de donde vienen, muchas veces dicen algo como: “Nació acá, pero mi madre es inglesa”, “Mi papá es griego, mi mamá es polaca”. Más del 40 por ciento de los australianos tienen por lo menos a un  padre que nació en ultramar. El grupo más grande de los inmigrantes son británicos, en segundo lugar están los  neozelandeses y luego muchos otros inmigrantes vienen de China, Vietnam, India, y de otros países de todo el mundo. Sólo el 2,2 por ciento son indígenas; es decir Aborígenes y Torres Strait Islanders. Ellos han vivido en Australia durante miles de años – los Aborígenes por todo el continente y los Torres Strait Islander en unas islas entre Australia y Papúa Nueva Guinea.

Toda ellos, al parecer, viven tranquilamente en un país muy tolerante, lleva su ropa tradicional, hablan en su idioma con sus amigos, comen sus plantas nacionales y nadie se ofende. Pero ese es solo un lado de la moneda, ya que este país de colores también tiene sus sombras. Para la mayoría de sus residentes, Australia es un país tolerante, Eva Sallis de la organización Australians Against Racism (Australianos Contra el Racismo) dice: La  violencia por motivos racistas no es muy común” y agrega, “pero hay racismo latente a muchos grupos”; sobre todo a los Aborígenes y segundo a los refugiados. La situación se ha empeorado, dice: “El racismo ha sido popularizado por varios debates políticos y es expresado con mas libertad.” En cambio, James Jupp del Centre for Immigracion and Multicultural Studies (Centro de Inmigración e Estudios Multiculturales) dice que hay más tolerancia en Australia que hace 50 años, pero conviene con la Sra. Sallis en otro punto: “En Australia no hay oportunidades iguales para todos”. De nuevo son los pueblos indígenas los excluidos, viven en condiciones de salud y de educación peores que el los demás. Según el anuario 2007 Year Book Australia, su esperanza de vida es 18 años menor al promedio y “muy pocos entran en los mejores trabajos”, dice el Sr. Jupp.

Esta puede ser la razón porque siempre veo gente de todo el mundo en el camino a la universidad – pero pocas veces a gente indígena.