El Código de Bingen

El Código de Bingen

Medicina, Teología, Política, Música.
Alemania 1098 – 1179

Algunos de los trabajos científicos más completos de la edad media fueron escritos por la Abadesa Hildergard de Bingen, que también fue filósofa y política. Nació en 1098, cerca del Rhin, siendo la hija menor de una amplia familia noble. Siendo adulta llegó a ser la cabeza de un pequeño convento.

Desde allí viajaba en carruajes a lo largo de Alemania y Francia para enseñar medicina y teología en monasterios y otras instituciones eclesiásticas. Se intercambiaba correspondencia con emperadores, reyes y otras figuras importantes, muchas veces influyendo en sus decisiones.

Fue una especialista en la observación y el diagnóstico de enfermedades, y tuvo amplia reputación como sanadora. Llegó a tener conocimientos sobre las propiedades de cerca de 400 plantas y drogas que podían ser usadas para el tratamiento de enfermedades.

Elaboró 14 libros que tratan una amplia cantidad de temas, entre los que se incluye la botánica, la zoología, la medicina popular, la psicología y la anatomía humana.
Hildergard creía en la interrelación del todo con las partes, entre el macrocosmos y el microcosmos. Basándose en las experiencias y los trabajos de Aristóteles, de Galeno, de la Biblia, y de algunos escritores de

la Iglesia como San Agustín, y sumando a estos su propia experiencia, generó una filosofía sistemática y completa.

Se le conoce, también por su relación con lo paranormal. Se dice que Hildegard tenía visiones, que en esos tiempos se atribuían al fervor místico religioso. Estas se referían a la situación política del momento y el devenir del futuro próximo. Tal vez así fue como predijo la caída del Imperio Romano y anunció que de la corrupción del clero resultaría la reforma de la Iglesia Católica.

Hildegard fue muy crítica con la Iglesia Católica, ya que, según su opinión, esta no seguía los preceptos de la compasión realmente. Dejó varios libros sobre temas religiosos, como Scivias, Operatione Dei, Liber Vitae Meritorum.

Además, incursionó en las bellas artes a través de la música. Compuso unas 77 canciones más una ópera llamada Ordo Vitutum, en la que transgredió los principios de la composición de la época y fue más allá.

Su extensa obra es material para un estudio mucho más amplio sobre cómo esta mujer pudo haber visto su propia época y el destino futuro de la humanidad.