Amaro Díaz

velas

Margarita

Marga

Eres

Soñadora de la verdad

Tus ojitos son mi sueño, un recuerdo

Margarita blandita, rica como solo tú sabes serlo

Dices que soy noctámbulo?

Que no conozco los adoquines?

No, no digas que nací en los arrabales, no soy como él

Margarita no tienes margaritas y eso no importa

Yo nací por tí Margarita, por tu sonrisa y tu cuerpo desdichado que

está esta ves dentro de mi despertar borracho

Es mi culpa Margarita, soy yo el que no puedo mirar distinto

Me quieres hasta el cansancio?

Soy un mortal demás?

Por ti Margarita, solo por ti..

Y tu carita tiene nostalgia sureña

Margarita bella tres veces a la semana

Efervescente música y me gusta cuando agarro tu cintura

Tus deditos tocan mi cuerpo

El sol quema cada día y cada noche en el aire de este triste gran Santiago

Tu sustancia sonriente acaricia mi cuerpo

Dices que me quieres?

Que no duermes?

Preguntas si escribiré para siempre?

Por supuesto que siempre estaré junto a tu cuerpo

Que si te quiero?

Claro que te quiero

Margarita mírame poco a poco

No quieres fumar?

No fumas?

No importa, yo sí..

Te gustan mis besos y eres la mas risueña de mis viudas

y por eso, aun mas, te quiero mas

Yo también te espero todas las noches de la vida

Si no fuera por las palabras moriría de amor por ti Margarita

Quieres mi teléfono móvil?

Mi teléfono móvil está marchito por el tiempo, no anda

 

Margarita

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ahí va.. Lo que recuerdo son insectos de colores que volaban frente a mis ojos, entre el pasto que había crecido diez centímetros en el patio de la casa de mis padres, y yo de guata en el patio, en verano, allá en el sur, en la casa donde viví dieciocho años. La música se puso a llorar. Emborracharse solitario es enfermedad, dicen. Morir cada día de amor es libertad, verdad amarga. Cuando las cosas no funcionan nos suicidamos o chocamos por ahí con algo que nos olvide al amanecer. Dormir es el pariente cercano de la muerte. Viajar tal ves, para mirarnos al espejo y que la imagen nos de alguna respuesta es arrepentirse para siempre del miedo. Arriba de la micro nos reímos leyendo, y cuando sube el cantor ambulante lloramos su vida, y también la nuestra, por qué no. Y los disfraces, los disfraces son un poema abandonado si no están llenos con alguna persona que quiera entenderlos y los ame. Los correos electrónicos y sus confusas palabras son una mala mirada según yo, según la vida y los que la corroen según el óxido. La magia camina a través de toda la palabra. La magia pregunta a los faroles por qué viajan con miedo los pasos; los humanos, los niños, los faroles, la luna llena, la magia, los adultos y todos hablan para siempre pero nadie sabe los idiomas, no conocen el color de las cosas, nosotros tampoco. Estamos perdidos en una cajita de cristal caído. Pregunta a los adoquines en alguna callecita del sur. Pregunta a la magia por qué anda tan distraída. Pregunta a la enfermedad del amor por qué ha perdido los ojos, por qué se han ahogado sus ojos. Cuando las cosas no funcionan pedimos perdón o damos un adiós. Hace tiempo una chica miraba mis ojos durante harto rato y yo le preguntaba para qué lo hacía, y ella hacía una mueca sin respuesta y tan coqueta, y ya estábamos borrachos. Hacía ella como que me quería pero en realidad solo jugaba y pensaba que yo también jugaba pero yo trataba de entender su mirada y su cabeza y su mirada estaba tanto tiempo dentro de la mía que mis ojos no aguantaban entender lo que sucedía y se quebraban en trocitos de luciérnaga y ella oscura no contestaba porque no sabía qué contestar y sonreía coqueta y yo quería alejarme de ese lugar pero no podía porque era muy tarde y quería entender lo que ella tenía en sus manos y la luz de la vela en el bar la hacía tan bella y yo preguntaba en cada silencio, mientras ella me miraba, qué era lo que quería y no supe nada, y no quise seguir preguntando porque eso era lo que ella quería y quise nunca mas verla bajo la luz de alguna vela porque ella me engañaba. Y quiso que yo intentara darle un beso para decirme que no, y yo que solo quiero darle besos a un fantasma, a un fantasma de nombre mujer bella, ella la perdida en medio de relámpagos y pajaritos borrachos. Lo que recuerdo son los insectos

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Segunda carta a Rubén

Te dije que me dejaras en este lugar, que fueras a dar una vuelta y cuando volvieras yo ya habría mirado las estrellas que allá en Santiago no hay. Santiago es un maldito inocente.
Carretera espacial, a un lado pendiente estaba la tierra de Nahuelbuta y por el otro un bosque de pinos, total oscuro.
Al final había una curva y desapareciste arriba del auto agarrando prestado piedras y pedazos de tierra, en buena, a la cordillera de Nahuelbuta.
Estereo total, estábamos volados y queríamos ver.
El cielo parecía de color petróleo y acababa de llegar la luz de las estrellas.
Yo viajé quinientos kilómetros hacia este lugar. Ellas, años luz.
Es como en las tardes donde comíamos asados acá en nuestro barrio y mirábamos a las chicas bonitas como viudos, la diferencia es que ahora somos dos antiguos.
Recuerdas Rubén cuando estábamos borrachos preguntando a los faroles por nuestra muerte?
Y cuando casi matamos a esos chicos de polera negra?
Ahora ya no importa mucho nada porque estamos en la cordillera de Nahuelbuta y las estrellas apuntan hacia nosotros, hacia el futuro. Hacia donde los sueños son mierda y las calles cantan en un despertar de piedra color magenta.
Volví a escribir Rubén. Gracias a la mierda de la vida o gracias a la vida mía que es una mierda o a como veo las canciones de la vida o gracias a la vida que como dice la Violeta no es verdad sino de mentira, como los ojos de la gente que a cada rato se dislocan y no sé Rubén pero volví a escribir como cuando tu eras mago y yo poeta.
Como cuando esta noche te he dicho que me dejes en esta cordillera de Nahuelbuta oscura y bella antes de la vuelta a las cuatro de la mañana borracho. En esta que nos ha visto crecer y morir en nuestro vecindario pueblo de techos negros donde ya no se nada hermanito lindo por culpa de mis amores de mierda.
Puente asesino el colgante, la cancha vieja del Julio Durán, el fuerte de los españoles quinientos de mierda. Y la casa de los que me trajeron cuando llegamos a comer pan con tomate y queso y algodón y nostalgia y cenizas y el viejo Zarko no supo si era sueño o de verdad éramos los mismos de siempre, retrocedidos y un poco nostálgicos.
Tiempo de Dioses manito lindo, a esos que cantábamos en medio de la luna vacía y comíamos mariscos en la fiesta y la fiesta en mi departamento santuario antiguo era la borrachera que no todos entienden y han tenido que pasar años para que los que leen ahora puedan casi entender y no entender lo que pasó por ahí por los años de nuestra fiesta donde la magia y tantos fueron el testigo soñado

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Carta para Artigas

Es que no puedo sacármela de adentro mano, es una maldición esto de mi destino.
La hago aparecer en cada momento de espejos y cuando puedo no tenerla la busco, la espero sucio, mano.
He dejado de lado mis sueños de años un par de días y comienzo a pensar en normal.
Hoy mi cuerpo está como siempre quise, barbón y con pensamientos olor a tierra.
Borracho, desde cuando aprendí a escribir.
Y es que no puedo sacármela de a dentro manito, no quiero.
Invento historias de seres que me acompañan inexistentes, invento nombres de mujeres extrañas, pobre de mí también.
Lo único que alcanza a llamar mi atención ahora son algunas lecturas del poeta amigo Artigas.
Que donde estoy, que donde pertenezco pregunta mi sueño y las respuestas que me dan los dioses nadie cree, aunque estén a mi lado mirando, no los ven.
Norte, sur, centro, lejos de la gente, porque no me gusta como miran, sin piedad.
Y no pude toda la noche sacármela de adentro manito.
Raúl Pescador dice que eso de la tristeza solo cabe en el alma de los viejos como él y le digo que no es cierto.
La otra noche la he soñado, he mirado horas su carita reflejada de luna bella en la almohada frente a mí voz profunda y he tenido tantas ganas de besarla, pero no me he atrevido para no despertarla.

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El precipicio pretendía soñar con soles distintos y yo no miraba nada.
El precipicio inundaba los gritos con una percepción de dolor tan antiguo que ya no existían los días en que se podía reunir a la gente y poder morir.
Porque ya están todos muertos hace siempre, hace todos los años, hace todas las mañanas derretidas de color.
Inviolable el sentir diario, inviolable la visión extraña de mi hermana que se alegra cada ves que me ve y yo que la admiro cuando está y cuando no está.
El precipicio se inunda de emoción cuando el sol cae y la distancia de magia es tanta a veces.
Ignacio Provoste imagina siempre las cosas y no las cumple. No las cumple porque la emoción del precipicio no lo deja y no se acostumbra a la emoción del vacío porque lo criaron así.
Ignacio Provoste es iracundo en sus sueños por que será.
Es por que la vida que los hombres armaron real él no la entiende como real, será porque en la vida que armaron los hombres que asesinan él no tiene un lugar creativo.
Es un precipicio donde existen las cosas, todas las cosas que tienen un sentido planeta tierra y no el sentido de Ignacio Provoste, por que será.
Se ve todo desde acá, incluso puedes morir de agonía y no de muerte porque la muerte es bella como la distancia del amor.
Se ve todo desde acá y se puede tirar al vacío Ignacio Provoste pero no lo quiere hacer, él solo quiere salir de este mundo y soñar con sus dioses que lo presentan y defienden en sus sueños inconfundibles de verdad libertad.
Ignacio Provoste escucha esta noche a Manuel Sánchez que es folclor y se contrae su libertad, porque Manuel Sánchez es tan exquisito que con su música puede derrumbar los sueños del inconsciente colectivo y dar las armas para crear al propio soñador, al sueño propio libertad.
Brasil se llama el barrio y no estamos en el país de Brasil.
Ignacio Provoste está al punto de un precipicio y le da lo mismo porque la vida que lleva es de libertad soñada, nocturna de dioses, de soles y de la magia que nunca existen en la cabeza de lo permitido por las leyes humanas políticas religiosas familiares y de compadres.
El infinito está tan cerca de la verdad y la verdad Ignacio Provoste la encuentra esta noche en un precipicio sin fin, en la música abierta de Manuel Sánchez, salud.

Al frente, Macarena Crustón
Al izquierdo, mesa redonda
Al derecho está la vida que me da tiempo para hablar
Al otro lado se extiende la libertad incontrolable de la imaginación.
Quien eres tu?
Soy yo… Adriana La Bella y ordeno las cosas.
Me quieres?
Si… te quiero
La música no sé como se llama.
El recuerdo es de la tarde con sol de verano que tengo en el recuerdo.
La que estuvo al almuerzo es la vida inocente por la cual daría “mí” vida
Su novio toma piscola y sabe de historias.
Fuimos a arrendar al terror, nos costó mil trescientos pesos y tenemos que devolverla el lunes, es una película de miedos.
En el viaje al video club me acabo de encontrar con mi amante bailarina favorita hermosa. Es de noche y estaba con su novio (un chino) me dio su teléfono y sigue bella como siempre.
Al frente, Macarena Crustón
A mi lado, “mesa redonda”
El cigarrillo se llama L&M (los miedos, es la traducción).
Con una me basta dice el joven dueño de casa
Arreglemos la vida y aprendamos hermanos a escribir
Amemos la tecnología… y su sabor con azúcar.

La Muerte.

Sentí cerca la muerte, no porque estuvieran a punto de atropellarme o pensara que de verdad el suicidio sirve de algo. Tampoco me han amenazado con ella ningún día.

En la mañana he pensado en todo y todos han llenado mirada perdida al techo que logro pegar si tengo penas de necesidad o ansiedad que son lo mismo en distintos tiempos.

Me he sentido atravesado como cuando al frente otro me deja, mirando y al reacción es tan tarde que ya el sol piensa en otra cosa, a otra hora en otro lugar.

Ha durado segundos la sensación que he tocado y he sentido que de verdad, la muerte anda cerca. Como moscas deambulantes de verano.
Como pieza oscura oculta.
Como tarde calurosa antigua.
Como olor de primavera.

No he soñado con sangre ni me han amenazado, ni siquiera he estado mirando televisión o leyendo algunos diarios.
No sé por qué está.
Olor a húmedo viejo suave e imágenes de cómo sería vivirla amargo.
Ha durado en mí esta sensación moribunda.
He extendido el momento.
No he sabido parar.

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Me lo dijo tantas veces, desaparecieron entonces por las calles de color azul y lo repetían para siempre no me daba cuenta. Llevo tiempo encontrando antiguos y justo ahora cuando comenzaba desaparecer, me recuerdo como era entonces. Llevo dos meses encontrándolos, no me reconocen no los reconozco en este lugar tan extraño con tantas tantas cosas olvidadas por descubrir. Me dan miedo porque me recuerdan tan atrás, sucedió en República vereda norte vereda sur, no sé. Encontré algunos que creía inundados, miro y sus ojos caen de esos años donde la vida era otra, situaciones de miradas derrumbadas quedaron allá en verano en los árboles de mi pieza.

Puedes imaginar gente caminando contra el resto, que las micros pasan que los dolores y sigo corrigiendo, hago pausa para escribir. Un amigo me dice que las calles son testigo de todo, provocan encuentros asaltos, permiten que la gente muera en ella, voy en las calles porque permiten lo fantástico de mirar morir y descubrir pintar. Como me pasa ahora, los encuentro y se mueve el piso en un temblor de recuerdos que deben ser distintos a los que tiene el encuentro gracias a la calle con sus micros y sus niños de verdad.

Algunos no los veo más, son ellos que jalan todo hacia abajo como con risa rabia y es triste porque los setenta o setenta y cinco años que caminaran en este lugar con forma de planeta, no les va a alcanzar para poder cambiar y así dejar de destruir la creación nueva no se dan cuenta y es más triste aun su color mirada forma verso vida mierda asombrosa de miopía borrosa sin ideas.

Ex cuñadas ex amigos ex hermanos ex novias ex de todo, extraño porque no pensé incluso los había olvidado de verdad. Trato de reconciliar mis segundos pero me encuentro tan gastado e uniforme escribiéndolos. Dibujo sonrisa falsa para despedir al que alguna vez existió, en mundos parecidos a los que inventa cualquier mortal de ojos grandes.

No me importa seguir encontrando, me importan sus ojos, los días, me importa nada. Llegan en remolinos olor a viejo e imagen a otro color sin idioma conocido.

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Yo creo que es miedo
Sucede en este sitio
Y camina la hormiga entre mis manos
No muerde, se asusta de mí
Es tan complicado hablar
La lata de cerveza helada era para ti, Jorge
Me duelen las uñas, los dedos
Leo acá inteligentes
Son corazones, pero a veces tan agresivos
Hasta yo…
Mejor que escribir es mirar directo a los ojos
Escuchar los silencios pausas
Cómodos con emoción
Y la coma come distancia
El suspensivo que no está te deja solo
Semántica desarticulada confunde
Mirar ojos tantos al día
¿me entiendes?
No te ordeno, no puedo
Entra el miedo, buenas noches
Enreda complica, absurdo
Dicen que escribo mal
Y cómo puedo hacerlo, si no controlo sentir
Al final, solo queda el egocéntrico
Que abusa del perdón
Que no se acuerda
Cuadrado triste con lápiz
Destructivo con be grande
Hace bien que tiren todo hacia abajo
Son los miedos
Mis, tus, sus, los, hacia a tras
Pero el vino no termina
Hoy es martes de verano
Abajo abajo abajo
Agresivo deshonesto no me mires
Come in down come in down
Muérete con migo a mi lado
Emborrachémonos desconcentrémonos
Manos monos
Lo malo es malo por nosotros
Porque lo dijimos escribimos
Qué diría Carlos, Mauricio,
Calostro, Vicente.
Qué diría tú y yo si entendieras
Marcelo haría el amor con Elvis
Y no entenderían
Se llama performance y está dentro tuyo.
Que diría yo si tus ojos
Estuvieran cerrados por horas,
Destrozaría la verdad
Borracho.
Orden ahora, tú escribes yo escribo
Tú opinas, él opina
Destructivo porque no tienen paz
Es falta de tocarse escudriñarse
De amar la cabeza y con ojos grandes
Pierdo el tiempo ahora
Gano el futuro de un pendejo
Que aún no nace.
Y la magia está a mi lado
Llámame egocéntrico
Con sus diminutivos y maximitivos,
Esos que no alcanzas. Vuelvo a dormir.
¿me entiendes?
Sal o quédate en ese sitio
Con verborrea yo lo hice
Y entiéndelo que no es morir,
Siento lo mismo…
Sólo faltan vidas dioses
Para hacer más aún el amor.
Para mirar fijo de reojo
Y equivocar la opinión del momento
Que me da para siempre
¿me entiendes?
Electro no sé cuanto se llama
Y me gusta
Todo hacia abajo, todo mal
Reproduces igualas, vas mal
Quédate con tu tiempo
Perder en aglomeraciones
Con olor a rebelde.
Lucha igual que todos a través
De los años… pierde.
Logra en un segundo entender!