Oscar Vera

En Tránsito.

Sentí un cosquilleo en la pierna izquierda, que se extendió por todo el cuerpo, comencé a correr cada vez más fuerte. Sudé mucho, cada vez que avanzaba, me iba sintiendo más liviano, era muy extraño, sudaba muy helado, no sabía qué hacer, ni adonde ir. Ya no me molestaba nada, reconozco que me asustó un poco, pero no repudiaba en lo absoluto el experimentar cosa tan rara.

Paré de correr y solo caminaba, encontré a mucha gente que no veía desde niño, estaban todos muy contentos y me saludaban, cuando en eso me empezó a doler muy fuertemente el cuerpo, en especial el pecho, eran puntadas muy duras, la gente que estaba cerca de mí, solo miraba y parecía sufrir conmigo, pero no hacía nada, no me explico por qué, era una sensación muy parecida a la de la aspiradora cuando absorbe algún objeto, sentía lo mismo, parecía ser empujado hacia atrás por una corriente muy fuerte y rápida, mis pies se levantaban del suelo levitando todo mi cuerpo, y en eso me di cuenta de que desperté de golpe en un hospital, estaban todos muy apurados haciéndome un electro-shock, no entiendo nada, miles de preguntas aparecen en mi mente, pero no podía mover ni un solo músculo, solo la lógica me decía que me estaban tratando de salvar la vida.

¿Habré estado en una especie de paraíso o purgatorio?, quién sabe, estoy nervioso, diría que muy tenso y a punto de la desesperación, me molesta el “ti-ti” de la maquinita que mide los latidos del corazón… me estoy yendo, salgo de mi cuerpo, en ese mismo instante deja de sonar el “ti-ti”, los doctores discuten por mi vida, ya que parece que se confiaronen su arrogancia, y me dejaron morir.

Adiós, amigos, nos veremos pronto… me dicen Alberto, y tengo 16 años… en una de esas te recibiré… ¿Quién sabe dónde?

Oscar Vera.