El Discurso Argumentativo

A veces algunas personas dan la impresión de hablar muy bien, de que saben lo que están diciendo. Y no es que sepan mucho, es mas bien, que saben como se construye un argumento. Claro, en mis años de enseñanza media jamás me lo enseñaron, pero ahora forma parte del ramo “Lenguaje y Comunicación” de la Reforma Educacional (ex – Castellano).

La finalidad de la argumentación es la de persuadir al otro o llegar a un determinado acuerdo sobre un tema. Argumentando correctamente, incluso se pueden llegar a colocar como “verdades universales” ideas que son sólo el punto de vista de un observador. Todos quedan felizmente convencidos, si es que no saben como está construido un argumento.

Para construir un argumento, se puede defender una idea utilizando datos y hechos específicos. Pero ojo, no todos los discursos cuentan con hechos comprobados y en cuanto a los datos, suelen ser interpretados erróneamente. Para no faltar al rigor, muchas notas periodísticas utilizan el condicional “habría hecho” cuando en realidad lo que están relatando no está claramente probado. Incluso, los hechos pueden ser reales, pero también es cierto que pueden interpretarse de más de una forma.

Otra manera de argumentar es por medio de explicaciones. Defino el objeto de análisis: “el ser humano es un animal racional”. Ahora, las definiciones son acuerdos. Existen tantas definiciones para un concepto como miradas en el mundo. También puedo comparar, describir y hacer relaciones de causa y efecto: “los sudamericanos vivimos en el subdesarrollo porque existe un alto porcentaje de raza indígena”. En esto ultimo hay que fijarse de que la causa enunciada tenga una correspondencia coherente con el efecto descrito.

La forma de argumentar más utilizada por todos es la que se basa en los valores. ¿Qué es lo más importante? Para algunos va a ser “La Patria”. Para los de más allá “El Islam”. Cuidado, porque los valores van cambiando con el tiempo y varían entre cultura y cultura. Para los Hippies, era un valor “Dejar todo…por Algo”. (léase con ojos de Che-Guevara). Para nosotros los treintones, “Ser Eficientes” puede ser un valor mucho más relevante. Cuando alguien emite un juicio de valor, está argumentando con elementos muy volátiles.

También se puede recurrir a una autoridad y citar los dichos de este personaje. Y quedamos como personas cultas, pero no necesariamente “porque Einstein lo dijo” o porque “Silo lo dijo” o “la abuelita lo decía” o “el Padre Luis de Valdivia…”, las cosas van a ser correctas. En ese caso, hay que fijarse por lo menos en que la autoridad citada tenga una relación directa con el tema del que se está hablando.

Finalmente, existe otro tipo de texto, el de opinión. Estos sólo son apreciaciones personales y no se construyen con argumentos, ni buscan ponerse de acuerdo ni persuadir a nadie. A continuación, he aquí algunos discursos y opiniones diversos.