Luis Trigo

Esto de ser un zombie Con la agonía eterna de tu suspiro Camino inmóvil hacia la cripta, Destino final de un sin latido. Lágrima salada No logra atarme al olvido Estancia placentera donde yacen los vivos. Esto de ser un zombie No es para nada gracioso, Caminas lento, Se te caen los brazos Y la carne humana no es tan sabrosa. Esto de ser un zombie No cabe duda que es incómodo, Que te miren en la calle Que sonrían en tu cara Pálida Y leprosa

Luis Trigo

Septiembre, el mes de la memoria.

Septiembre, el mes de la memoria colectiva, en el cual se encuentran fechas históricas de acontecimientos trascendentales, que han creado cambios reales en el proceso político-social y económico de Chile, y que siguen vigentes en la actualidad. En este sentido , cuando hablo de estos acontecimientos me refiero a la primera junta de gobierno celebrada el 18 de Septiembre de 1810 y específicamente el golpe militar del 11 de Septiembre de 1973.

Podemos ver que durante años el mes de Septiembre significa, algo más que parte de las fiestas patrias y los volantines, la chicha y el comienzo de la primavera; presenciamos manifestaciones políticas y sociales que cada año se transforman en resguardos policiales, a escala nacional, de las calles, poblaciones o villas para mantener el orden precisamente el 11 de Septiembre. En esa escenografía, cada año aparecen rostros más jóvenes en los actos conmemorativos o en las mismas manifestaciones violentas. En este aspecto, desde que volvimos a la “democracia”, políticos, instituciones y personajes públicos han mantenido batallas constantes o muestras opositoras entre los que dicen y esperan la vuelta de la página de la historia y otros que nos inyectan a la memoria los sucesos que no tienen que ser olvidados (u olvidables). Entonces es en Septiembre donde escuchamos aún más palabras como: Perdón, Olvido, Justicia, Reconciliación, Verdad, etc.

La problemática que surge en fechas históricas controversiales en el país trae a colación lo que es la memoria colectiva, la cual es como una llaga abierta que es flagelada por el recuerdo.¿Pero qué es un país sin memoria?. Un país sin historia no puede reconocerse a sí mismo, ni menos proyectarse como sociedad con una idiosincrasia autónoma. Cuando hablamos de la sociedad chilena y de la actitud autoritaria inconsciente de cada uno, esto se puede explicar sociológicamente como la respuesta a nuestra larga tradición autoritaria percibida en la historia, desde el gobierno de Bernardo O’higgins, José M Balmaceda, Carlos Ibáñez del Campo Y Augusto Pinochet. Entonces, es esta trayectoria la que rompe con el mito de la tradición democrática chilena, hace que nos pongamos a pensar en lo que hemos sido como nación, en lo que somos y en lo que queremos ser. Por esto es importante mantener la memoria colectiva, la que constantemente se trata de ocultar por parte de sectores políticos o partidos con valores fácticos, que quieren dar vuelta la página a la historia chilena, a la realidad chilena. No podemos recordar lo que nos conviene, sino lo que realmente explica lo que somos.

Por último quisiera citar a una politóloga, la cual reúne dos conceptos cruciales e importantes: derechos humanos y memoria. “ Sin acción para hacer entrar en el juego del mundo el nuevo comienzo de que es capaz todo hombre por el hecho de nacer, no hay nada nuevo bajo el sol; sin el discurso para materializar y conmemorar aunque sea de manera tentativa, lo “nuevo” que aparece, resplandece, no hay memoria; sin la presencia del artificio humano (el mundo), no puede haber memoria de lo que sucederá en lo que serán después.” – Hanna Arendt.

Luis Trigo.