Trabaja tus Virtudes

En general, desde que comenzamos nuestra socialización, aprendemos a ver lo que falta y no lo que se tiene. Asimismo, podemos enumerar con relativa facilidad nuestros defectos. Y los defectos de los demás. Pero si hacemos un esfuerzo intencionado, podemos rescatar nuestras propias virtudes. Este cambio de mirada nos puede ayudar a vivir en forma mas positiva en la relación con uno mismo y con los demás. Al aprender a ver nuestras virtudes, también comenzamos a relacionarnos con el lado mas positivo de las personas en nuestro entorno. A continuación se presenta un ejercicio que se practicaba como parte de los trabajos personales del Movimiento Humanista, y que puede ser muy útil.


Ver nuestras propias cualidades positivas y ponerlas al servicio de nuestros proyectos y actividades cotidianas, así como también al servicio de los demás.

Es importante, de ser posible, realizar este trabajo en grupo con otras personas.

1. El reconocimiento de las propias cualidades positivas o virtudes.

En general, cuando se habla de “mejorar personalmente”, casi todas las personas reconocen que a lo largo de sus propias vidas se han preocupado y han intentado conocer y cambiar conductas y actitudes que no parecían favorables. Ya sea realizando estudios especializados o, simplemente, de modo improvisado y espontáneo (como “conversando con uno mismo”), en algún momento hemos tratado de mejorarnos.

Si hablamos de mejorar o “superarse” (como se dice comúnmente), siempre nos imaginamos mejorar o superar “dificultades” o “defectos” personales. Seguramente hemos tratado de luchar contra esos aspectos negativos personales, y seguramente que en mayor o menor medida hemos logrado algunos cambios, alguna mejora personal. Esta fue, sin duda, una forma de conocerse y eso está muy bien.

Ahora intentaremos hacer un trabajo distinto al que hemos realizado hasta ahora. A diferencia de lo anterior, ahora trataremos de reconocer en nosotros mismos las cosas interesantes, las cosas positivas, las buenas actitudes que cada uno tiene. Trataremos de ver qué aspectos, qué cualidades positivas, qué virtudes personales tenemos que podemos reconocer o que otros ven en uno.

Para esto, uno tiene que “despejarse” un poco, tratar de dejar de lado esas cosas negativas, y sin “trabarse”, sin pudor trataremos de reconocer nuestras propias virtudes.

Qué cosas interesantes puedo reconocer en mí? No hablamos de aquellas cosas que nos sucedieron o que nos han salido bien, sino de lo que tengo de interesante, de cualidades positivas personales, de virtudes, de cualidades.

a) Hagamos una lista de nuestras cualidades positivas, cualidades o virtudes personales. Pensemos y sintamos aquellas cosas interesantes que tengamos y anotémoslas en nuestro cuaderno. No nos preocupemos si le resulta difícil al principio. Tratemos de sacar de nuestro pensamiento lo negativo, relajémonos, despejémonos y veamos qué hay de positivo en nosotros.

b) Ahora miremos a las otras personas del grupo. Veamos qué cualidades interesantes tienen ellas. Descubramos qué virtudes tienen y digámoselas. Intentemos actuar con la mayor sinceridad posible. Ellas a su vez nos dirán que tenemos de interesante. Anotemos en nuestro cuaderno una nueva lista de cualidades positivas (ésas que nos dijeron las otras personas). Ésta será una lista de virtudes que la gente ve en nosotros.

c) Observemos las dos listas por separado (la que c/u hizo y la que le dijeron) y elaboremos una sola mezclando ambas listas. Tomemos valor por valor y “sintamos” cuál de ellos es el más importante, cuál de ellos sentimos que es el más interesante? Elaboremos una lista de mayor a menor con nuestras virtudes.

No nos olvidemos de los dos puntos de vista; el propio y el de los demás. Muchas veces uno no considera aspectos positivos personales como cualidades interesantes para tener en cuenta, o simplemente considera que éstas no son tan “buenas”. Sin embargo, mucha gente piensa que esas virtudes son significativas en uno.

2. Aprovechemos estas virtudes en la acción de todos los días.

A veces es más fácil prestarle atención a los aspectos negativos, dentro de nosotros y en otros. Esto se debe a la educación que hemos recibido, a una cultura que de maneras diferentes y en lugares diferentes, pone mayor énfasis en lo negativo, en lo que no funciona, y, finalmente, en los defectos del ser humano.

Viendo lo positivo dentro de sí mismo y en otros, nosotros estamos mirando la vida con otros ojos. Es un estilo de vida diferente en comparación al “seguir viviendo” siempre con lo negativo, como nos hemos acostumbrado. El negativismo está fuera de este nuevo estilo de vida.

Esa forma de vida de sólo “seguir viviendo”, es una aburridera, es como “seguir muriendo.”

Propongámonos adoptar, de hoy en adelante un nuevo y positivo estilo de vida,. 
Imaginemos una nueva forma de vivir en la que utilizamos nuestras sus cualidades. 
Expliquemos a otros en pocas palabras cómo daremos mayor fuerza a nuestras virtudes usándolas desde ya en la vida cotidiana.

Ejercicio:

Construir una “frase fuerza” que nos recuerde usar nuestras cualidades positivas, escribámosla en un pedazo grande de papel y coloquémoslo en un lugar muy visible dentro de nuestra casa.